El día de Reyes, ese es el punto final de las fiestas navideñas. La última gran comida familiar o bien mirado, de las primeras del nuevo año. Esa jornada de magia infantil llega después de una cena frugal, de cabalgatas de Reyes Magos que llegan por caminos y carreteras, en trenes, camiones y camellos, y en nuestra Islas, en muchos casos en barcos y lanchas.
En muchos hogares ya se celebran la llegada de Papá Noel; pero la esencia del regalo entrañable sigue estando en la carta a los reyes que permite ser generoso con la familia, con uno mismo y con el mundo en general. ¿Y quien le dice a un niño que coma tranquilo mientras tiene sus nuevos regalos esperando? ¡Y más cuando queda tan poco para volver al cole!
En casa nos inclinamos por una receta sencilla, poco grasa, sin mucha complicación (si pensamos en esas visitas a casa de a los abuelos y tíos). También valoramos que los niños la encuentren apetecible y no se levanten de la mesa sin comer, algo que guste a mayores y a pequeños.
Y desde Coc-Korikó con mucho cariño para Claudia & Julia nuestra receta: